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| La
Cueva: |
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La Cuevona de Ardines, está
integrada en el sistema cavernario de “Tito Bustillo”
y, posiblemente, a través de ella se accedía al
sector oriental de la cueva de “Tito Bustillo”,
pero un derrumbe ocurrido hace miles de años dificultó
la conexión entre ambas. Destaca la Cuevona de Ardines
por el tamaño considerable de su sala principal donde
el techo alcanza los 40 metros de altura, hoy perforado por
un boquete natural que permite el paso de la luz diurna. Por
su belleza y espectacularidad, incrementada por el señalado
lucernario, fue conocida la caverna desde antiguo y también
explorada arqueológicamente en época temprana.
Las excavaciones realizadas en la Cuevona a finales del siglo
XIX se cuentan entre las primeras de su naturaleza realizadas
en la Región Cantábrica.
Pese a los reiterados reconocimientos de la cavidad no se reparó,
hasta fecha reciente, en la existencia de algunos grabados sobre
un gran bloque de caliza ubicado en el paso del abrigo a la
galería interior, y otros en una gatera situada en el
abrigo. Los motivos identificados consisten en simples líneas
paralelas, incisas en la roca y semejantes en su técnica
y concepto a los del Cuetu La Mina y Samorelli ( Llanes).
F. Jordá alude a un yacimiento musteriense de denticulados;
se localiza asimismo en la gran sala central un conchero. El
yacimiento aflora en superficie en varios lugares, en asociación
con una pared subvertical que contiene manchas rojas de pintura,
además de “grafittis”. Tiene cuatro zonas
con pintura con carácter indeterminado y un estado de
conservación deficiente. Todo esto no es visible y tampoco
se muestra al público. |
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